Quisiera

Con las alas rotas y una pesada mochila, me precipité sin mirar des de las altas montañas al pétalo más ardiente de esta ciudad. Textos a puñados dan prueba del regalo de patinar entre lágrimas y sonrisas. Siendo fruto de mi esfuerzo, y no del dios al que mi abuelo rezó, a veces me da arcadas ser la currante hormiguita que corre entre pantallas. De las prisas ni me acordé, pero cae abril de nuevo en esta cueva de alquiler. Nada que celebrar, tan solo dormir para volver a despertar. Quisiera un día que durara un año, construir otra maravilla y sostener la cerilla en la mano, y así, caer en largo letargo mientras me arropan las llamas cuando los últimos rayos bordearan la orilla. Quisiera.